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Por qué mi gato no se deja acariciar

Por qué mi gato no se deja acariciar

Los humanos somos animales muy dados a mostrar nuestro afecto y cariño mediante el contacto físico y las caricias. Una de las cosas que más nos tranquilizan es acariciar a nuestras mascotas, lo que se ha demostrado científicamente que ayuda a mejorar nuestro estado de ánimo y calmar nuestro nerviosismo. No obstante, los gatos suelen ser mucho más ariscos y es probable que no se deje tocar y rehúse las caricias, en esos casos es habitual preguntarse qué razón hay detrás de esa negativa.

En el siguiente artículo de unCOMO te explicaremos por qué mi gato no se deja acariciar y cómo hacer para poder acariciarlo.

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¿Por qué mi gato no se deja tocar? Puede sentir dolor

Si tu gato nunca ha tenido problemas para dejarse acariciar, si te ha dejado tocarlo siempre pero de pronto está más arisco y no deja que lo cojas es probable que sea porqué siente dolor en algún sitio. También puede que esté enfermando y no se sienta bien, por lo que es normal que no quiera que lo toques o que lo cojas.

Hay otros síntomas que tu gato puede manifestar y que te ayudarán a aclarar si puede padecer algún problema físico:

  • Se rasca demasiado.
  • Bebe mucha agua o no bebe agua en absoluta.
  • Orina fuera de su lugar habitual.
  • Tiene un aliento fétido o muy afrutado.
  • Ronronea más fuerte de lo habitual.
  • Le cuesta orinar o sufre diarrea.
  • Presenta un aspecto decaído.

Si tiene alguno de estos síntomas llévalo inmediatamente al veterinario para que establezca qué le pasa y pueda iniciar un tratamiento lo más pronto posible.

Mi gato no quiere que lo toque por falta de socialización

Las gatos son unos animales solitarios por naturaleza. Si a su inherente desconfianza le sumamos el hecho de que puede que no estén acostumbrados al contacto con seres humanos nos encontramos con que es posible que no se deje acariciar ni quiera que lo toques. Esto es lo habituales con aquellos gatos que han sido recogidos de la calle o que no han tenido una socialización correcta. Si has adoptado a un gato de un refugio, lo has encontrado en la calle y te lo has llevado a casa, es posible que tengas que amansarlo antes de que se deje tocar y acariciar.

Para ello necesitarás tiempo y paciencia, ganarte poco a poco su confianza y, sobretodo, no hacer nada que él no quiera, pues un gato asustado puede ser peligroso. Por otro lado debes saber que los gatos son animales especiales, con sus propias reglas y su carácter. Así como hay personas más reservadas que otras también hay gatos que no les gusta ser tocados, por mucha confianza que tengan con la persona no les agrada ser acariciados. En ese caso debes entender que es decisión del animal, no adoptamos un gato para que nos dé cariño o para que juegue con nosotros, sino para ofrecerle una vida mejor de la que puede llevar en la calle o en un refugio.

Mi gato no se me acerca por miedo

Todos los animales están diseñados para sobrevivir, todos tienen sus capacidades y sus estrategias para intentar conservar su vida el máximo de tiempo posible. Los felinos, y los gatos en especial, son muy precavidos y temerosos ante situaciones que pueden ser peligrosas para ellos.

Desde su punto de vista, el ser humano es un animal enorme que puede hacerle daño. Además, si ha vivido en la calle es posible que haya tenido alguna mala experiencia que ha sido incorporada a su memora y que hace que no quiera volver a exponerse. Aunque no haya vivido en la calle, es posible que algún día haya tenido una mala experiencia mientras era acariciado o lo tocaban; un ruido muy fuerte, un movimiento muy rápido que lo asustara. El gato intentará no exponerse a la misma situación por miedo a sufrir algún daño.

Cómo tocar a un gato

Lo hemos explicado a lo largo del artículo, los gatos son unos animales especiales en cuanto a mimos y caricias se refiere. Ellos siempre necesitan llevar la iniciativa, saber que tienen poder de decisión, entender que en cuanto algo no les guste pueden irse. Es por es oque si tu gato no se deja acariciar deberás intentar cambiar su parecer con paciencia y tiempo. A continuación te explicamos cómo acariciar a tu gato sin estresarlo:

  • Debe ser él quien controle los tempos: antes que nada debes darle a entender que quieres tocarlo, una forma de pedirle permiso. Solo lo acariciaremos cuando él nos demuestre que quiere ser tocado. Para ello extenderemos la mano lentamente hacia él. De ese modo te podrá olor y reconocerte. Deja que olisquee y que te toque la mano con el hocico. Si se va o no muestra interés abstente de seguir tocándolo, si te frota con la cabeza te está dando a entender que quiere ser tocado.
  • Empieza por la cabeza: detrás de las orejas y en la barbilla tienen las glándulas con las que marcan su olor. Al tocarle en esos sitios estarás cogiendo su olor, por lo que se habituará antes a ti. Empieza con la punta de los dedos, rascando con suavidad a contrapelo.
  • Tócale el lomo: esta vez no lo hagas a contrapelo, sino siguiendo su ruta natural, de la cabeza hasta la cola. Como en todos los otros puntos debes hacerlo con suavidad y entendiendo cuáles son sus preferencias. Si hay algo qu eno le gusta, deja de hacerlo. Si no quiere más caricias vete.
  • La barriga y las patas: suelen ser partes que los gatos no quieren que les toquen.

En el siguiente artículo te explicamos más profundamente cómo acariciar a un gato.

Este artículo es meramente informativo, en unCOMO no tenemos facultad para recetar ningún tratamiento veterinario ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

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