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Cómo evitar el miedo al veterinario en los gatos

Cómo evitar el miedo al veterinario en los gatos

Cuando se trata de acudir a un chequeo con el doctor las mascotas suelen ponerse en extremo nerviosas y en el caso de los gatos los maullidos recurrentes, los arañazos y los intentos de escapada no se hacen esperar. Su tamaño y agilidad les permite esconder en cualquier espacio o subirse a un sitio alto con tal de no enfrentarse al temido médico pero en tus manos están algunas soluciones a este problema por eso en unComo.com te decimos cómo evitar el miedo al veterinario en los gatos para hacer de esta visita una experiencia más agradable para ambos.

Pasos a seguir:
1

Llevar a tu gato al veterinario no puede ser un evento de tensión para ti pues lo creas o no los amos transmitimos seguridad a nuestras mascotas y si tu también estás ansioso será muy difícil controlar la situación

2

Nunca esperes hasta último momento para sacar la cesta donde transportas al gato. Unos días antes colócala al lado de su lugar de dormir, mete una manta y un juguete dentro y dale al animal la oportunidad de entrar y salir. Incluso es bueno que juegues con él cerca de la caja que no asocie el sitio con un paseo desagradable

3

En las clínicas veterinarias y tiendas de animales venden productos para rociar en la manta o almohada y calmar al animal. No siempre son recomendables pero funcionan muy bien si tu gato es muy inquieto o se pone demasiado nervioso

4

Nunca abras la cesta hasta que no te encuentres dentro de la consulta. La sala de espera del veterinario podría generarle mucha ansiedad a tu gato y hacer que entre en pánico e intente escaparse, por eso haz lo posible por mantener la situación bajo control

5

Al abrir la cesta saca al gato con cuidado acariciándolo y confortándolo, sujétalo con firmeza para que no intente saltar pero al mismo tiempo bríndale cariño para que su miedo disminuya

6

Si eres de los que le habla con frecuencia a su mascota entonces no dudes en hacerlo de seguro estará acostumbrado a esta situación y se sentirá más reconfortado

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Mientras lo examinan mantente siempre en el campo de visión del animal, tener al dueño en la sala le hará sentirse protegido y seguro

8

Si tu gato es rescatado, sobre todo si lo adoptaste en edad adulta, es muy normal que sientan mayor pánico a la situación en este caso consulta con tu médico si convienen aplicarle un producto calmante para reducir su ansiedad

9

Ten paciencia, incluso los humanos experimentamos miedo al visitar a ciertos médicos. Los animales también se sienten ansiosos ante lo desconocido, por eso mucha calma todo pasará más rápido de lo que ambos piensan

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4 comentarios
Karoline
Lo haré para la próxima vez porque mis gatos le tienen pánico al veterinario. Gracias por este artículo.
Nala2
Estuvo todo el rato ronroneando, olisqueando al veterinario y a otra chica veterinaria que nunca había visto, dándoles besos y jugando con ellos. Para la tercera visita, Lune estaba.. ¡Feliz! Fue sacar el transportín del armario, posarlo en el suelo, abrir la puerta y que Lune entrara él solo, corriendo y ronroneando. Quizás tuve mucha, muchísima suerte, pero ¿A que si a tí un médico te trata mal, te daría miedo volver a su consulta? Pues con nuestros compañeros animales, es igual. Actualmente, mi pequeño Lune (para mí sigue siendo ese tierno cachorrito asustado que salvé un día) es un gato joven, de 8 meses, 5Kg, castrado, muy activo, juguetón y cariñoso. Que se pasea por la casa ofreciéndonos su cariño y su compañia. ¡Eso sí, cuídado con hablar por teléfono delante de él! Ya que si no, te da uno de sus abrazos ¡e intenta separarte de ese cacharro raro que le quita su atención! Se me parte el corazón cada vez que le veo tan tierno y pienso que cada año muchos gatitos como él son sacrificados... Muchos de ellos de formas tan crueles como golpeados o ahogados. Si alguien lee esto algún día y está dudando si comprar un gato en una tienda o adoptar uno de una protectora, por favor, no lo dudes y salva una vida. Mi gato es un buen ejemplo. No tuvo un pasado feliz. No tuvo cariño siendo un bebé. Salvado de morir solo en la perrera, sin tener él la culpa. Solo por tener la desgracia de haber sido abandonado en la calle por algún desalmado a quien no le importó tirar en la basura a un pequeño ser vivo, indefenso, con frío y hambre, para que muriera. Ahora ese pequeño gatito, bastante "feo" para algunas personas, debido a su desnutrición y falta de cariño, asustadizo por no haber recibido amor de nadie.. Se ha convertido en un gato precioso, con el pelaje brillante, unos ojazos penetrantes, que siempre está a mi lado, cuidando de todos los de la casa, ofreciendo su cariño. ¡¡No compres un gato, salva la vida a uno!! Te lo agradecerá para siempre. Y no creas eso que dicen, que si el gato es adoptado de una perrera o de una protectora, siempre será arisco. Te aseguro, con mi querido Lune en mi regazo ronroneando, que eso es una GRAN mentira.
Nala
Creo que uno de los puntos más importantes para evitar el miedo al veterinario, es elegir un buen veterinario, que se preocupe de verdad por tu mascota. Si el gato nota un ambiente hostil y un trato áspero de alguien que lo ve como una cartera con vida, es normal que no quiera repetir la experiencia. Yo adopte a un gatito, con apenas un mes de vida. Estaba muy desnutrido y falto de cariño. Me pasé por un par de veterinarios antes de decidir a cual lo llevaría. En el primero, me atendió el supuesto "veterinario": un hombre de unos 40 y tantos, desaliñado, con la ropa de calle sucia, sin bata. La "consulta" estaba oscura con carteles con más de 10 años de antigüedad. Todo lleno de polvo y con olor a cerrado. Quiso "atenderme", pero ¡Salí huyendo! En el segundo, me atendió una mujer de unos 30 años. Empecé a hacerle las preguntas básicas para saber si sería un buen sitio. Además de tratarme como si yo fuera inferior a ella, se negó a responderme sin "contratar" antes su "servicio". Vamos, que si no le daba el dinero primero, el gato podía estar muriéndose delante de ella, que no haría nada. Con el tercer veterinario, tuve mucha suerte. Nada más llegar, vi carteles, folletos, tablas informativas sobre cualquier novedad para tratar a los animales. Estuve preguntando y me dieron un trato amable, explicándome todo con claridad, todo lo que se debería hacer al llevar por primera vez al gatito. Además de responder a mis preguntas con mucha paciencia y claridad, me hizo muchas preguntas sobre el gatito, insistiendo en su pasado, para darme consejos. Al ser un gatito tan pequeño, lo lleve en un bolso para gatos, con un pequeño arnés asegurado por si acaso. Se puso un poco nervioso, pero al notar que estaba seguro a mi lado, no se estresó durante el camino (unos 30 minutos en tren y andando, no me importó la distancia, lo primero era conseguir un buen veterinario. El más cercano, a 10 minutos de mi casa, era el primero que comenté). Al llegar a la clínica con el gatito, lo primero que hicieron fue pesarlo y limpiar la mesa. Después de eso, en vez de examinarlo directamente, el señor estuvo unos 15 minutos ganándose la confianza del gatito, mimándolo, hablándole. El pequeño se encariñó con el, llegando incluso a darle "besos" (pequeños lametazos), y a juguetear con el veterinario. Con ese trato, el gatito se dejó hacer de todo sin parar de maullar. Al acabar de examinarlo, el señor siguió dándole mimos, mientras me explicó con todo detalle como debía tratarlo en casa y suministrarle los medicamentos. Siguió interesándose mucho en el bienestar del gato en casa, preocupándose por todos los detalles. También me aconsejó sobre su alimentación, pidiéndome que no le diera marcas de baja gama como los famosos "Friskies" o "Whiskas" ya que son como "comida basura" para los gatos. ¡Incluso me dió una muestra gratis del pienso Advance y unas golosinas para mi gatito! Nada más abrir el sobre en casa y olfatearlo, tanto yo como mi gatito, nos dimos cuenta de que eso SÍ era comida y se volvió loco de alegría con ese nuevo pienso. Aunque me recomendó que se lo mezclara antes de cambiárselo por completo, no sirvió. El peque solo se comía el pienso de Advance (Que es el que le sigo comprando actualmente). Para las visitas a la clínica posteriores, compré un transportín más seguro. ¡Mi pequeño gatito de apenas medio kilo se había convertido en un saludable y juguetón gato de 3Kg! Al principio, se resistió a entrar, pero con una de sus golosinas preferidas entró encantado. Cuando llegamos a la clínica, nada más abrir el transportín, Mi Lune (su nombre) salió olfateando y se sentó tranquilamente en la entrada, reconociendo al veterinario. Después de olfatearle, prácticamente se echó a sus brazos, como si estuviera abrazando al veterinario (a dos patas sobre la mesa, las dos patas delanteras una en cada hombro del veterinario). ¡Parecía que se conocían de siempre! Ya que ese gesto, ¡solo lo tiene conmigo... y ahora con el veterinario! Estuvo todo
Mirta
No es que el gato tenga miedo porque el veterinario es "el médico" (como lo ven y sienten algunos humanos), sino simplemente porque se siente sometido a la presencia y manipulación por parte de un extraño, con más razón si ya tuvo experiencias anteriores y fueron dolorosas. Para el gato eso es el veterinario: simplemente, un extraño. Más allá de nuestras intenciones,

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