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Cómo acariciar a un gato

Paso a paso
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Cómo acariciar a un gato

Acariciar a un gato es uno de los momentos más bellos y relajantes que te puedas imaginar. Pero no siempre es una tarea sencilla, sobre todo para personas que no están acostumbradas a tratar con los felinos. Es importante familiarizarse con ciertas pautas para relacionarnos con nuestros pequeños peludos, para que el momento de las caricias sea muy agradable y transcurra sin incidentes. Si lo haces de forma muy brusca, muy rápido o en el lugar equivocado podrías molestarlo y recibir un arañado o mordisco. En este artículo de unComo.com te contamos cómo acariciar a un gato.

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Instrucciones:
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Lo más recomendable es dejar que sea el gato el que controle la interacción. Hay que hacerle entender que le tocaremos si nos da permiso para hacerlo. De esta forma, será menos posible que tengas una respuesta negativa por su parte. Lo primero que debes hacer es dejar que te huela antes de intentar acariciarle. Extiende la mano despacio cerca de tu mascota y deja que tenga la opción de tocarla con su hocico. Si ves que no tiene ningún interés o simplemente la mira, habrá que replantearse la idea de tocarlo siendo mejor posponerlo. Pero si el gato huele tu mano, frota su cabeza, su barbilla o incluso roza su cuerpo estará muy abierto para ser acariciado. Si ocurre esto, ya es momento de abrir la mano y empezar suavemente a tocarlo.

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Uno de los mejores sitios para empezar a acariciar a tu gato es en la cabeza. Deberás tocarla con los dedos con ligereza y después concentrarte en la zona de las orejas o justo detrás de ellas. Es mejor usar las yemas y presionar sobre su pelaje, y quizá más adelante puedas hacerlo con toda la mano sin ningún problema. A la mayoría de los gatos les suele gustar que les acaricien la cabeza a contra pelo. Pero hay otros que disfrutan mucho si les rascas el mentón, aunque si tu gato no está acostumbrado o no lo conoces mucho, ya irás probando poco a poco estos puntos.

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Otra de las zonas para acariciar a tu gato son la frente y el bigote, y es que contienen glándulas de feromonas. Una estupenda manera es comenzar por los laterales la frente y después pasar la mano hasta la base de su cola. Repite este movimiento con suavidad y aumenta la intensidad si notas que le gusta. También puedes masajear la musculatura del cuello, apretando con suavidad y pasando la mano por un lado de su cara. Tras este calentamiento de caricias, puedes usar el pulgar y el dedo medio para acariciar en la base de los bigotes y a la vez en la parte superior de la cabeza.

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Otra forma de dar caricias a un gato es tocando el lomo, empezando por el cuello, bajando por la espalda y llegando hasta la base de la cola. Vuelve a comenzar y repite este movimiento de arriba a abajo presionando de forma ligera y muy despacio. Pero aún no toques la cola. Si a tu gato le gusta este tipo de caricia, verás como arqueará la espalda para que ejerzas más presión, es el claro indicativo de que le está gustando mucho y te pide más. Puede que frote su frente contra tu cuerpo para que sigas acariciándole como lo estás haciendo. Sigue acariciándole en el mismo sentido, mantén siempre la dirección del movimiento y no pares.

No se recomiendan las palmadas ya que hay gatos que no disfrutan con ellas. Cuando tu gato ya no quiera más mimos te lo hará saber, puede que se aleje, que se gire, que te de un suave manotazo, que chasquee los dientes o que te dé un suave mordisco de aviso. Otra forma de notar que debes parar es que agache sus orejas o que se encoja.

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Hay una zona con la que debes tener especial precaución y es la panza. Muchas veces cuando un gato confía en ti o está muy relajado, puede que se coloque panza arriba y te enseñe el vientre. No es necesariamente es una invitación a que le toques la barriga aunque sea muy tentador. A muchos gatos no les gusta nada que les froten la panza, algunos que son muy juguetones y cariñosos interpretan que les toquen esa zona como una invitación para luchar con garras y podrían haber arañazos. En este caso, verás como se agarra a tu brazo o a tu mano mordiendo y arañando con sus patas delanteras y traseras. Esto no hay que verlo como un ataque es una diversión muy apasionante para los gatos, es un juego que implica lucha y si el gato está acostumbrado y con las uñas un poco limadas, no tiene por qué hacer daño.

Este tipo de juegos hay que llevarlos a cabo con mucha cautela y si el gato se anima mucho, quizá sea mejor parar. Si tu gato te agarra, lo mejor es que no te muevas y se desenganche solo. Si te mueves, corres el peligro de que con las uñas te haga un buen arañazo. La mayor parte de los arañazos son accidentales, piensa que las uñas de un felino son como un garfio.

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Otra de las zonas del gato algo complicadas sobre todo si no es un gato que conozcas mucho, son los pies. Es importante enseñarle y acostumbrarle a que le toques los pies para cortarle las uñas desde que es un cachorro. Esta costumbre puede ir acompañada de premios o de alguna comida especial tras la sesión de pedicura. Tendrás que acercarte poco a poco a tu gato y empezar a tocarlo como hemos mencionado arriba. A continuación, toca uno de sus dedos y si notas que al gato le gusta, acaricia con un dedo desde la muñeca hasta el final. Si tu gato mueve las orejas, se aleja, o incluso bufa, es mejor que pares. En general, cuando un felino toca con su cabeza tu mano es una señal muy clara de que desea ser tocado. Si lo desea no lo dejes para otro momento, acaríciale unos minutos y forja un vínculo fuerte.

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Si tu gato salta sobre tu regazo o se pone encima para amasar no quiere decir necesariamente que quiera que lo toques. Puede que quiera sentir tu calor corporal y por eso busca tu contacto físico. Si le tocas y notas que tu gato se pone inquieto y nervioso, es mejor que no sigas. Pero si emite su dulce ronroneo, amasa relajado, cierra los ojos, arquea su cuerpo o incluso se duerme es que sencillamente le encanta que le acaricies.

El ronroneo es un zumbido muy peculiar que emiten los gatos y que indican su bienestar y su confianza. Si este sonido va acompañado de frotamientos contra tus piernas o golpes con su cabeza, es que desea que lo acaricies. Pero aunque las señales sean muy claras, no prolongues mucho las caricias porque puede que solo quiera un poco de atención.

Este artículo es meramente informativo, en unCOMO no tenemos facultad para recetar ningún tratamiento veterinario ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

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